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El retrato de un sobreviviente de la dictadura argentina llega a Venecia

Published on Septiembre 11, 2026 at 15:55

El cineasta italochileno Marco Bechis en la Mostra de Venecia, el 11 de septiembre de 2026 — Tiziana FABI / AFP
El actor italiano Adriano Giannini en la Mostra de Venecia, el 11 de septiembre 2026 — Tiziana FABI / AFP
Parte del equipo de "Ritorno a Buenos Aires", en la Mostra de Venecia, el 11 de septiembre de 2026 — Tiziana FABI / AFP
El cineasta italochileno Marco Bechis en la Mostra de Venecia, el 11 de septiembre de 2026 — Tiziana FABI / AFP

Más de 25 años después de "Garage Olimpo", el cineasta Marco Bechis muestra en "Ritorno a Buenos Aires", en competición en la Mostra de Venecia, los estragos de la dictadura argentina en los sobrevivientes.

El filme cuenta la historia de Mariano Guerra, un médico italiano que decide volver a Buenos Aires para testificar en un juicio contra los militares que lo tuvieron secuestrado y esclavizado, tras más de tres décadas sin regresar al país.

Bechis, italochileno que vivió en su juventud en Argentina, parte de su propia experiencia, cuando en 2020 viajó allí para dar testimonio sobre el tiempo que pasó retenido en 1977 en un campo de concentración subterráneo.

"Ese fue el disparador: quería hacer una película sobre ese encuentro surreal entre un sobreviviente y sus captores en un aula de tribunales", explica el cineasta de 70 años en una entrevista con AFP.

El personaje de Mariano Guerra, que duda mucho en volver a Argentina y revivir aquella época, pasó más de dos años secuestrado, un periodo especialmente largo.

Para Bechis es interesante la figura del sobreviviente, a veces colaborador, porque "trabajó dentro de los campos para sobrevivir y tuvo que dar su tiempo y también, de alguna manera, denunciar a sus compañeros".

Por eso a veces es repudiado por los otros.

"Como él tenía ese rol de esclavo, que tenía que cumplir órdenes, lo vieron como parte del enemigo", dice Bechis.

Según explica, para algunos los sobrevivientes no son realmente víctimas, como lo fueron los que fallecieron o fueron desaparecidos.

"Los demás consideran al sobreviviente como alguien que tuvo suerte porque está vivo [...] y no tiene ningún derecho a tener trauma", afirma.

Como en "Garage Olimpo", el multipremiado largometraje que lo proyectó a nivel internacional en 1999 sobre los horrores en los centros de detención clandestinos, el caso de Mariano Guerra no es real sino que está construido a partir de varias historias.

"Todo lo que se ve en este filme tiene una base documental, pero combinado de manera creativa", afirma Bechis, insistiendo en que Mariano no es él, aunque el médico italiano tiene mucho de su persona.

Para encarnar a ese hombre atormentado, el director escogió al italiano Adriano Giannini, con quien encontró "una gran sintonía emotiva".

"Ese personaje es mucho de mí, pero yo no se lo tuve que explicar. Él lo chupaba, lo absorbía y lo hacía suyo", recuerda Bechis.

Presentada como una coproducción entre Brasil e Italia, la película fue rodada entre Porto Alegre y Turín, pese a que la mayoría de la historia se sitúa en Buenos Aires.

"Filmé una película en exilio voluntario", dice el cineasta.

Podría haberla rodado en Argentina, admite, pero en su opinión no es posible filmar en ese país, donde gobierna "un tecnócrata autoritario" de quien ni siquiera dice el nombre porque "menos lo nombramos, más rápido se va a ir".

Por eso decidió recrear ciertos lugares de Buenos Aires, especialmente el centro donde se alojan los testigos, un lugar decrépito y anticuado. Sólo unas vistas aéreas de calles pertenecen realmente a la capital argentina. 

Además de "Ritorno a Buenos Aires", en la carrera para el León de Oro compite otro filme sobre una dictadura latinoamericana: "Wild horse nine", de Martin McDonagh, sobre dos agentes de la CIA que viajan a la isla chilena de Pascua, en los meses previos al golpe de Estado de Augusto Pinochet en 1973.

Para Bechis, preguntado sobre si es importante hoy en día seguir abordando esas épocas autoritarias, sigue siendo necesario.

Sobre todo, dice, porque ahora la gente ya no protesta, como sucedía en aquel entonces cuando se organizaban manifestaciones multitudinarias en Europa contra lo que sucedía en América Latina.

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