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Al quinto intento Djibril pudo huir de Libia

AFP / Anne CHAON Djibril, un chadiano de 24 años, fue rescatado con 84 compañeros en aguas libias, durante el primer salvamento operado por la embarcación Ocean Viking

En la camiseta blanca distribuida por Médicos Sin Fronteras escribió con un marcador "SOS Think You, Ocian Viakin", un pensamiento delicado pese a los errores de ortografía.

A bordo del barco SOS-Mediterranee, Djibril no deja de expresar su gratitud.

El joven chadiano de 24 años logró después huir por fin de Libia al quinto intento.

Fue rescatado el viernes con 84 compañeros en aguas libias durante el primer rescate operado por la embarcación Ocean Viking.

Habían zarpado en unas lanchas grises bajo un sol ardiente, los hombres se turnaban para ventilar a los bebés sobre los bordes medio desinflados.

En total fueron rescatados 351 migrantes por la embarcación humanitaria.

"Me fui a trabajar, con la esperanza de viajar luego a Europa, me demoré cinco años para salir de Libia", contó.

Mientras bebe un té en el puente, Djibril cuenta las experiencias pasadas. Siendo el mayor de una familia sin padres, Djibril trabajó durante un año en un taller en la frontera con Chad y en el verano del 2016, con el dinero ahorrado, viajó a Trípoli y allí contactó al contrabandista que condujo al hermano a Malta, era la primera vez que veía al mar.

- Bote desinflado -

El 27 de julio de 2016, se unió a las 116 personas que se embarcaron en una lancha de 12 metros. A las 4 de la mañana, el fondo de madera se rajó, la lancha comenzó a desinflarse, el agua entraba y entraba ...

"Pagamos por los chalecos salvavidas pero nunca los vimos...", cuenta.

La parte trasera de la embarcación se hundió y unas treinta personas cayeron al agua.

"Ninguno sabía nadar", recuerda. El contrabandista nos había abandonado con un teléfono con los números de emergencia.

Cuando el barco de los guardacostas libios llegó, todos los pasajeros corrieron hacia la escalinata para embarcar.

"Al menos 50 personas querían subir al mismo tiempo. La escalera se rompió ... Al final, quedamos sólo 53", confiesa.

Como tenía quemaduras por el combustible, Djibril fue hospitalizado y luego empleado por los soldados.

"Éramos cuatro, nos mantuvieron una semana trabajando para ellos y entonces decidimos escapar", cuenta.

Los siguientes nueve meses, trabajó como jornalero en Trípoli. En marzo de 2017 de nuevo conoció a un contrabandista que le pidió 2.000 dinares (unos 320 euros) para la travesía.

Al final se fue con unas 86 personas en un bote inflable. Cinco horas después, los guardacostas libios, encargados por Europa de impedir el tráfico de migrantes ilegales, los interceptaron.

Enviado al centro de recepción de Tajoura, en las afueras de Trípoli, que llama "prisión", sufrió malos tratos.

"Estaba desanimado". Un militar lo sacó de Tajoura para que trabajara para él gratis.

De nuevo, Djibril huyó, fue arrestado, volvió a huir ... "Al final contacto al mismo contrabandista, que me prometió que el viaje costaría la mitad, unos 1.000 dinares.

Era octubre de 2017, una redada de la policía impide su partida con otras 300 personas.

Djibril y otros compañeros chadianos y sudaneses, alquilan juntos una habitación en la ciudad.

"En marzo de 2018, recuerdo al contrabandista que me promete un pasaje gratuito si le traigo diez clientes", explica.

Se embarca en abril con 90 personas. "Un sudanés se ofreció como piloto para no pagar". El hombre era incapaz de manejar la embarcación.

"Cinco horas después de dar vueltas en círculos, decidimos regresar y en la playa, los guardacostas nos estaban esperando" para encarcelarlos, rememora.

"Los guardias, sus líderes ... hemos sufrido demasiado", confiesa Djibril.

Tres de sus amigos fueron asesinados por los guardias, un cuarto herido. Luego lo trasladaron a Zaouia, fuera de Trípoli, custodiado por hombres armados que le pidieron 200.000 dinares para liberarlo.

Desde octubre de 2018 hasta abril de 2019 logró trabajar y soñaba con regresar a su país.

La guerra lo sorprende en Trípoli. Uno de los traficantes de personas lo reconoce. "¿Y no estás muerto?", le dice.

"Me ofreció el viaje por 2.500 dinares, me uní a él el martes por la noche, no lo esperaba. ¡Vete, te embarcas! grito. ¡El viaje menos preparado que me trajo aquí!", reconoce.

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