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Boris Johnson, el culebrón del verano londinense

AFP/Archivos / Daniel LEAL-OLIVAS Boris Johnson, que entonces era ministro de Relaciones Exteriores, llega al 10 de Downing Street, residencia oficial de la primera ministra británica, el 7 de marzo de 2018

El culebrón británico del verano tiene todos los ingredientes necesarios para hacer furor: política, lucha de poder, religión y Brexit de fondo. Y lo protagoniza un sospecho habitual, el sulfuroso exministro de Relaciones Exteriores Boris Johnson.

Burlándose de las mujeres en burka, a las que comparó con "buzones de correos" y "atracadores de bancos" en una columna de opinión en el Daily Telegraph el lunes, Johnson hizo volar en mil pedazos la calma del mes de agosto, con un debate que se avivó cuando el líder de su partido conservador, Brandon Lewis, le pidió que se disculpase.

El caso debe ser investigado por el partido, en un procedimiento que se inicia automáticamente cuando alguno de sus miembros escribe a las instancias dirigentes para quejarse, como es el caso.

¿Broma? ¿Insulto? ¿Provocación calculada? Los analistas británicos se pierden en conjeturas sobre el sentido y la importancia del escándalo, que ocupa las portadas de los diarios británicos desde hace cinco días.

Uno de sus antiguos colegas del Daily Telegraph asegura que Boris Johnson, en los años en que era corresponsal de Bruselas y fustigaba a la Unión Europea, era incapaz de entregar sus textos a tiempo o de premeditar sus ataques y que, por lo tanto, no pudo calcular el efecto de este artículo.

La jefa de Scotland Yard, Cressida Dick, afirmó en declaraciones a la BBC que pese a que sus declaraciones pueden ser ofensivas, Johnson "no ha cometido ningún delito".

También las autoridades religiosas tomaron cartas en el asunto: Taj Hargey, imán de la congregación de Oxford, consideró que el exministro "no debería pedir disculpas por decir la verdad" y subrayó en una carta al Times que el burka "no está legitimado por el Corán".

- Mr Bean al rescate -

Johnson recibió también un apoyo de peso, el del actor cómico Rowan Atkinson.

En una carta publicada el viernes por el Times, el actor que da vida al hilarante Mr Bean defendió la "libertad de burlarse de la religión" y consideró que su broma es "muy buena", concluyendo que "solo hay que pedir perdón por las bromas que no tienen gracia".

En cualquier caso, este agitador de cabello rubio cuidadosamente despeinado marcó puntos de cara a una opinión pública conservadora que lo adora. El tabloide Daily Mail, plataforma de los defensores a ultranza del Brexit, aseguró el viernes que la gran mayoría de sus lectores lo apoya y que el 95% de las cartas recibidas fueron a favor de Johnson.

El Daily Telegraph citó por su parte a diputados conservadores, furiosos pero prudentemente anónimos, según los cuales Brandon Lewis "disparó a las rodillas" del gran rival de la primera ministra Theresa May para frenar sus ambiciones de quitarle el puesto.

El carismático Boris Johnson pasará sin embargo a los anales como "el peor ministro de Relaciones Exteriores desde la Segunda Guerra Mundial", según el balance del muy respetado círculo de reflexión de Chatham House, que le reprocha haber hecho derroche de "buenas palabras cuando lo que se necesitaba era seriedad y sentido del detalle".

Pero esto no le impide desafiar permanentemente a Theresa May, defendiendo una salida de la UE que corte completamente las amarras con el viejo continente para que el Reino Unido pueda navegar hacia nuevas alianzas comerciales.

El escándalo tiene lugar en plenas vacaciones, tanto de Theresa May como de Boris Johnson, y seguramente se irá apagando poco a poco, la mejor solución para un partido conservador al que no le cuesta exponer a pleno día sus divisiones sobre el Brexit.

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